Durante años mi forma de expresarme fue fotografiando  piezas únicas en ENCO Orfebrería de Autor. Allí aprendí que la belleza no surge de la prisa, sino de la observación, la paciencia y la atención a los pequeños detalles.
Con el tiempo descubrí que esa misma manera de mirar podía trasladarse a la fotografía. La cámara se convirtió en una herramienta para seguir explorando aquello que siempre me había interesado: la luz, el paso del tiempo, los lugares y las emociones que habitan en lo cotidiano.
No busco imágenes espectaculares. Me interesa aquello que suele pasar desapercibido: una atmósfera, una sombra, un gesto o un instante irrepetible. Fotografiar es mi forma de detenerme, observar y comprender.
La fotografía no sustituyó a la orfebrería; nació de ella. Ambas comparten el mismo origen: la necesidad de mirar con atención y encontrar significado en los detalles.
Mirar es detener el tiempo.

Scroll al inicio